El cosido japonés, paso a paso
El cosido japonés se trabaja sobre el lomo, sin pegamento entre los pliegos. Se agrupan las hojas dobladas por la mitad, se alinean los cantos y se sujetan con pinzas. Después se perforan cuatro agujeros con un punzón sobre una base de cartón grueso, separados de forma regular y a unos milímetros del borde. El hilo encerado entra por el segundo agujero, recorre el lomo y vuelve por el primero, repitiendo el recorrido hasta cerrar el bloque. Al tensar, conviene hacerlo sin forzar: si el hilo marca el papel, es que los agujeros están demasiado cerca del canto.
Perforar sin desgarrar y elegir el papel
Un papel de gramaje medio, con algo de cuerpo, aguanta mejor la costura que uno fino de impresora. También importa el sentido del hilo de la fibra: si los pliegos se doblan en contra, las hojas tienden a abrirse solas y el lomo queda torcido. Antes de perforar, marca la posición de los agujeros con una plantilla y comprueba que las hojas siguen alineadas. Un punzón afilado y una base blanda debajo evitan que el papel se rasgue en el borde.
Encolar el lomo y elegir la cubierta
El encolado del lomo es la otra técnica accesible: se aplica una capa fina de cola sobre el bloque ya cosido y se deja secar bajo peso. El error más habitual es poner demasiada cola, que se filtra entre las hojas y las pega donde no debe. Para la cubierta, una cartulina con algo de rigidez o un papel estampado pegado sobre cartón funcionan bien y no se deforman con el uso. Si el cuaderno se va a llevar encima, mejor una cubierta flexible que una rígida demasiado gruesa.